06/06/2013

Tucumán

Cristina dejó inaugurada la planta de tratamientos de efluentes de San Felipe

La obra beneficiará a unos 600 mil tucumanos y representa un verdadero respiro para la contaminación de la cuenca Salí-Dulce.

Ampliar (1 fotos)

La Presidenta Cristina Kirchner dejó inaugurada este jueves la planta de tratamiento de efluentes de San Felipe. La misma beneficiará a 600 mil personas del Gran San Miguel del Tucumán y representará un respiro para la cuenca Salí-Dulce.

La presidenta, a través de una videoconferencia desde el Hospital del Este, inauguró esta obra que demandó una inversión de 270 millones de pesos la cual, desde la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) se la califica como la más grande de su tipo en Sudamérica. 

La obra, iniciada en noviembre de 2009, fue financiada con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) obtenido a través del Ministerio de Planificación Federal de la Nación. Se halla en un predio de 17 hectáreas y tendrá un volumen de tratamiento diario de 114 mil metros cúbicos por día lo que equivale a casi tres estadios de River llenos hasta las plateas superiores.

“Desde hace un mes y medio la planta empezó a recibir líquidos cloacales en su máxima capacidad. Se están haciendo actualmente pruebas de funcionamiento y de electromecánica a la vez que se monitorea el sistema inteligente y sensores con los que cuenta esta planta. En no más de cuatro meses se estará en condiciones óptimas para empezar a funcionar y generar lodos que son subproductos de este tratamiento”, explicó a Primerafuente Sergio López, gerente de Planificación e Infraestructura de la SAT.

En cuanto al proceso de tratamiento, López explicó que los líquidos cloacales transcurren por diferentes procesos en los que se generan subproductos, entre ellos la basura y elementos no deseados que se descargan en el sistema cloacal y que son derivados a la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos de Overa Pozo para relleno sanitario.

“Al líquido se hace un tratamiento y se obtiene barro el cual se estabiliza y se le aplica calor. En total, estimamos que se generarán de 70 a 90 toneladas por día que se dispondrán un terreno en San Andrés”, agregó López.

“El líquido restante ya depurado se dispondrá al río Salí. Las normas fijan como calidad de vuelvo 50 miligramos por litros de DBO (demanda biológica de oxígeno) y nosotros arrojaremos 30 miligramos por litro”, sostuvo.

La construcción de esta planta permitirá atenuar el impacto ambiental que desde la provincia se causa a la cuenca Salí Dulce a partir del vuelco de efluentes contaminantes tanto industriales como cloacales. Incluso, la propia SAT tiene hoy una causa en su contra por daño ambiental a la cuenca por disponer efluentes sin tratamiento alguno en violación a la ley 24.051, sobre residuos peligrosos.


Recomienda esta nota: