17/12/2016

Tucumán

Plaza Yrigoyen

Escriben Pedro Martínez y Víctor Hugo Guardia, de Casacas Verdes de Conciencia Ambiental Tucumán
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Emblemática plaza, por su historia y ubicación frente a Tribunales, fue protagonista hace más de un año, de una historia que quedará en la memoria de todos los tucumanos por los resultados de las elecciones provinciales donde se elegían nuevas autoridades, desde delegados comunales hasta el mismo gobernador.

 

Ahora bien esta plaza que lleva el nombre de un líder radical, paradójicamente fue albergue de cientos de peronistas que reclamaron a viva voz los resultados de la contienda. Peronistas estos de la primera hora, de la “vida por Perón”, militantes muchos de ellos de hacha y tiza, militantes sobrevivientes del monstruo verde de los años 70 que fagocitó a miles de ellos. Jóvenes de aquellos tiempos que entregaron sus bienes, sus familias y hasta ofrendaron sus vidas por “la causa”.

 

También se vio en esa plaza, otros “militantes”, muy preocupados, pero por el fallo judicial, pensando si pasarían de ser ellos o sus familiares directos, de intendente a legisladores o viceversa . Otros que caminaban la plaza eran caras que si se les preguntaba donde quedaba la sede del partido justicialista quedaban medio desorientados. O sea convivieron tres clases de militantes, los del bombo, aquellos que hasta podrían dormir en la sede, abrirla y cerrarla, limpiarla, el que abre caminos al político de turno, ese militante de base de convicciones firmes que anda por los barrios con su pregón, ese militante que pareciera nació con el sello en la frente y así continúa hasta el fin de sus días, noble y firme como quebracho, el otro que se acercaba con su séquito de seguidores y preguntaba a cada minuto de los resultados, pensando en su continuidad o el ingreso de su familiar directo y los terceros a los cuales si se les pedía que entonen la marchita, quedaban mirando al cielo como estudiante que estudió solo un tema y le preguntan de otro.

 

El fallo ya todos lo conocen, no es el caso, el tema pasa por la militancia misma, los que esperaban el resultado hoy están ellos o sus familiares cumpliendo un rol, los que no sabían la marcha también en lo suyo, por último con un gran apretón de manos y un gracias los bombos se fueron a sus lugares, con la gloria de haber logrado nuevamente un triunfo, pero; siempre un pero, ese bombo quedará en el cuarto del fondo, el verdadero hacedor, el sostén, las bases, el histórico militante , silbando bajito y con la cabeza gacha soporta nuevamente el olvido.

 

Escriben Pedro Martínez y Víctor Hugo Guardia - Casacas Verdes de Conciencia Ambiental Tucumán

 



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